jueves, 26 de junio de 2014

¿Que legado nos han dejado las Asociaciones de Vecinos?

Cuenta la historia, que por allá a finales de la década de los 30, luego de muerto Gómez, los barrios que venían conformándose en Caracas, asumieron la tarea de organizarse para elevar su voz de protesta o reclamo ante las carencias que experimentaban y así dieron origen a lo que se llamó organizaciones pro mejoras o pro fomento.
Luego esa misma historia advierte que a finales de la década de los 50 e inicio de los 60, la crisis urbana, producto de la ausencia de planificación y deficiencia de los servicios, empezó a afectar a las urbanizaciones que en teoría se encontraban ubicadas en zonas exclusivas de la ciudad de Caracas, y luego de terminada la dictadura de Pérez Jiménez, las urbanizaciones empezaron a organizarse para elevar también su voz de protesta.
En ese contexto nació la Asociación de Vecinos de Horizonte (ASOHORIZONTE) en el año 1958, ubicada en Caracas, cerca de Boleíta Norte; luego vino la Asociación de Vecinos de la Floresta (ARUFLO) en 1961 y le siguió la Asociación de Vecinos de Propietarios y Residentes de Prados del Este, (ASOPRAES) en el año de 1964, entre muchas otras que fueron surgiendo con el pasar de los años y no sólo en la capital, sino también en el interior del país.
Hoy en medio de una crisis profunda que vive el país, que intenta cambiarle la fisonomía al Estado que se ha diseñado en la Constitución de 1999, y que aspira construir un nuevo tejido social transformando a través del diseño comunal nuestra forma de relacionarnos con el poder político y entre nosotros como vecinos, hay un hecho que merece ser destacado y que no pase por debajo de la mesa, como pareciera ha pasado ante los ojos de las autoridades locales, me refiero a la conmemoración de los 50 años de la Asociación de Vecinos de ASOPRAES.
Cumplir 50 años de actividad legitima y legal en la comunidad, no es cualquier cosa, más en un tiempo donde las Asociaciones de Vecinos son amenazadas de ser sustituidas por los Consejos Comunales.
Si bien es cierto, los hechos nos dicen que hay una clara sustitución de las Asociaciones de Vecinos por Consejos Comunales en cuanto a la relación vecinos-Estado (llámese municipio, estado o nación); no es menos cierto, que cada Asociación de Vecinos tiene un documento legal constitutivo que les otorga legalidad y además vigencia en su actuación e impacto comunitario.
La historia nos habla de una Asociación que nació en casa de una “vecina diletante” llamada Carmen Alicia Beujon[1], a quien recuerda una nota de prensa de El Universal como aquella "vieja Rollón" montada en su Ford Country sedán 1954, yendo de aquí para allá, programando cuanto foro fuera posible, pues la idea era, siempre, informar para después actuar con base.
Los foros, los espacios de diálogo, debate y análisis, para informar y actuar con base, han sido un legado que marca el espíritu de la comunidad en Prados del Este.  No ha importado en Prados del Este si se llaman Asociación de Vecinos o Consejo Comunal, siempre han demostrado que su compromiso es darle sentido y contenido al espacio comunitario para el encuentro de ideas, opiniones y propuestas, dentro de la mayor armonía posible y manteniendo siempre el compromiso de experimentar el alcance de los valores democráticos.
El compromiso de Prados del Este es con la diversidad política y con los espacios que permitan rescatar la democracia, los valores y que garanticen la oportunidad de ser escuchados y atendidos por las autoridades. En tal sentido, con la intención de defender esa pluralidad y la condición de ciudadanos de los vecinos, Prados del Este, demostró que el derecho es una herramienta para evitar ser excluidos, y a través de un recurso ante los Tribunales, logró influir en Fundacomunal para que actuara conforme a la ley y procediera a reconocerlos como Consejo Comunal.
La coexistencia de ASOPRAES con el Consejo Comunal en la dinámica comunitaria, no ha sido fácil, pero ha permitido experimentar que llámese Consejo Comunal, Asociación de Vecinos, o Promejoras o prodefensa, al final, en lo comunitario el nombre no importa, porque en esencia, lo que importa es el compromiso y la convicción de la organización en garantizar esos espacios para atender responsablemente las necesidades más inmediatas de la comunidad y facilitar una efectiva relación institucional con las autoridades.
La vocación de servicio y el espíritu democrático, serán siempre la clave para que cualquiera sea la forma de organización comunitaria, ésta pueda cumplir con su labor y alimenten el espíritu ciudadano de los vecinos y la confianza en las instituciones.  Frente a estas dos condiciones, no hay dinero y control político que logre imponerse.
Hoy cuando las libertades políticas y la participación transita momentos oscuros, es cuando más necesitamos buscar en esas formas de organización como ASOPRAES, aquella historia que nos permita entender el legado en la defensa y construcción de ciudadanía que la experiencia de esas organizaciones nos dejó, y que además, sirva de inspiración para recuperar desde lo comunitario nuestra condición de ciudadanos.
Esta crisis que nos ha tocado vivir, nos exige abrir el debate sobre la recuperación de las Asociaciones de Vecinos o bien, sobre la reforma de los Consejos Comunales, para garantizar que su representación sea efectiva; o tal vez, nos exige, pensar si ambas figuras pueden coexistir legalmente pero delegando en la voluntad soberana de los vecinos la decisión de asumir una u otra denominación, pero atendiendo a criterios de pluralidad y representación democrática comprometida con la Constitución.
Los 50 años de ASOPRAES, pareciera ha pasado desapercibida para las autoridades locales y para los vecinos de Baruta.  En el pasado, tal vez esta conmemoración hubiera exigido una sesión solemne del Concejo Municipal o un acto especial de la Alcaldía o tal vez un Cabildo Abierto  en la Comunidad.  El punto es que la oportunidad para valorar el significado de la organización comunitaria y el valor de registrar 50 años de una Asociación de Vecinos, en estos tiempos, pasa desapercibido.
Carlos Romero Mendoza.


[1]EL UNIVERSAL. Adiós a Carmen ALicia Beaujon. La vecina diletante. 17 de septiembre 2010. Online en: http://www.eluniversal.com/2010/09/17/imp_ccs_art_adios-a-carmen-alici_2039679

lunes, 23 de junio de 2014

NOTICIA IMPORTANTE DE SALUD PÚBLICA

Sube como la espuma
El Ministerio de Salud informó que el número de casos de la fiebre chikungunya aumentó a 12, tras la confirmación de 2 personas en Distrito Capital. Señaló que las personas afectas oscilan entre los 4 y 55 años de edad

El Ministerio de Salud informó este domingo que en el país ya se han confirmado 12 casos de la fiebre chikungunya, importados de Haití (1) y República Dominicana (11), en personas afectadas que oscilan entre los 4 y 55 años de edad.
A través de un comunicado el ministerio informó que hay 2 casos en Caracas y que ambos forman parte de los 12 casos importados que existen en el país, de los cuales 11 provienen de la República Dominicana y uno de Haití.
Las autoridades indicaron la existencia de dos nuevos casos en el Distrito Capital, donde ya suman cuatro personas infectadas, y dos más en los estados Zulia y Amazonas respectivamente.
El director general de Salud Ambiental, Jesús Toro, recordó a las personas que visitan países caribeños, en especial República Dominica, tomar las medidas necesarias al viajar para no ser picados por los mosquitos transmisores de la enfermedad, expresa el comunicado.
La fiebre chikungunya, transmitida por mosquitos y con síntomas similares al dengue, se está propagando con rapidez por el Caribe, donde, tan sólo seis meses después de haberse registrado por primera vez, ya ha sido detectada en más de veinte países, con 4.800 casos confirmados y hasta 165.000 sospechosos.

Fuente: TalCualDigital. 22/06/2014

martes, 20 de mayo de 2014

Carta al Papa - Laureano Marquez

Thumbnaillaureanomarquez
Querido Papa:
Me atrevo a escribirte así, cercano y sin formulismo, porque sé que eres un pastor próximo. Te escribo desde Venezuela porque sé que estás pendiente de nosotros y has puesto al Nuncio al servicio de nuestra paz. Te escribo, además, porque siendo Argentina tu patria de nacimiento, seguramente se te hará más fácil entender nuestras contradicciones: un país muy pobre en medio de extraordinarias riquezas, un país lleno de vida en el que la muerte se ha vuelto cotidiana, un país cuyo gobierno se define a sí mismo como “cívico-militar” y en el que las fuerzas militares reprimen sin respeto alguno por los Derechos Humanos.
Explicar Venezuela al que no la ha vivido desde la cotidianidad de estos últimos 16 años resulta difícil, pero en síntesis: un sistema que insurgió en contra de la corrupción, la injusticia y la pobreza, se ha convertido en el más corrupto, arbitrario y empobrecedor de nuestra historia (esto último particularmente grave si se tiene en cuenta que nunca había contado Venezuela con tantos ingresos por la venta del petróleo). Nos rige, hermano Francisco, un gobierno para el cual todo el que piensa diferente es fascista y que afirma esto mientras constituye grupos armados, al margen de la legalidad, para disparar en contra de gente desarmada que protesta, mientras encarcela sin juicio y allana sin autorización. Un gobierno que se dice democrático y se declara enemigo de la mitad del país que no votó por él.
Nuestra nación tiene la inflación más alta del mundo y Caracas es la tercera ciudad más peligrosa del planeta. La inseguridad nos asesina, la gente no consigue muchos alimentos de primera necesidad, porque nuestra economía esta devastada. El descontento ha ido tomando la calle. Los estudiantes han sido los abanderados de la protesta. En todo el país la respuesta ha sido una cruel represión, como pocas veces se había visto en nuestra historia. En 3 meses de protestas más de 40 personas han fallecido, más de tres mil encarcelados, algunos de ellos torturados.
Querido Santo Padre: si alguien quisiera escribir un manual de cómo transformar una esperanza en un desastre tendría que estudiar el caso venezolano. La situación está tan difícil por aquí, que hasta los humoristas hablamos en serio. El miedo, la intolerancia y la violencia se han apoderado de nosotros. En este contexto se ha iniciado un proceso de dialogo en el cual el Nuncio de S.S. ha tenido un destacado papel. Sin embargo el dialogo se ha suspendido porque nos sentimos como aquel rabino que en el Muro de los Lamentos oraba a Dios por la paz en Venezuela e increpado por los efectos de su oración respondió: “¡es como hablarle a una pared!”.
Bueno, hermano Francisco, era para agradecer por las gestiones por la paz. Lamentamos haberle hecho perder tiempo al Nuncio, que siendo conocedor de Nietzsche habrá recordado aquella frase del filósofo alemán que tanto aplica a nuestra primitiva visión de la política: “un político divide a la humanidad en dos clases: los instrumentos y los enemigos”. Por lo demás, encomiéndanos en las oraciones y échanos la bendición a ver si el Espíritu de la iluminación vuela sobre nuestras cabezas en Pentecostés y nos ayuda a entender que Venezuela -como diría Cabrujas- todavía no se ha inaugurado y que esos muchachos, Santo Padre, que llenan hoy nuestras cárceles, como los primeros cristianos en su tiempo, lo están haciendo y no habrá Imperio Romano que pueda detenerlos.

mayo 16, 2014 6:31 amPublicado en: Opinión / www.lapatilla.com

domingo, 4 de mayo de 2014

El secreto de los estados totalitarios - Carlos Alberto Montaner

¿Cuál es la pieza clave en la construcción de la jaula totalitaria? Sencillo: la eliminación real de la separación de poderes, aunque se mantenga la fantasía formal de que continúa existiendo.
Lo explico.
Max Weber describió el fenómeno y acuñó la frase “monopolio de la violencia”. Lo hizo en La política como vocación. Era la facultad que tenían los Estados para castigar. Sólo a ellos les correspondía la responsabilidad de multar, encarcelar, maltratar y hasta matar a quienes violaban las reglas.
Podían, eso sí, delegar esa facultad, pero sin renunciar a ella. Permitir mafias y bandas paramilitares que actúan al margen de la ley descalificaba totalmente al Estado. Era una disfuncionalidad que lo convertía en una entidad totalmente fallida, en la medida en que abdicaba de una de sus responsabilidades esenciales.
No obstante, el Estado, si se acomodaba al diseño republicano, incluso si se trataba de una monarquía constitucional, no podía recurrir a los castigos sin que lo decidiera una corte independiente. Este tribunal, a su vez, debía interpretar una ley previa, y sancionar de acuerdo con un código penal igualmente aprobado por un parlamento independiente.
El Barón de Montesquieu, lector de John Locke, lo había propuesto en 1748 en el Espíritu de las leyes: el Estado debía fragmentar la autoridad en tres poderes independientes y de rango similar para evitar la tiranía. Las monarquías absolutistas reunían en el soberano esas tres facultades y eso, precisamente, las hacía repugnantemente autoritarias.
Si quien castigaba se arrogaba las facultades de hacer las reglas y de aplicarlas, la sociedad, carente de protección, se convertía en rehén de sus caprichos. Los gobernantes podían hacer de ella y con ella lo que les daba la gana.
Ese elemento –la separación de poderes— era la médula de las repúblicas creadas los siglos XVIII y XIX tras las revoluciones norteamericana, francesa y, por supuesto, latinoamericanas. De alguna manera, era la garantía de la libertad.
Este preámbulo viene a cuento del bochornoso espectáculo de la Venezuela de Nicolás Maduro, donde los paramilitares en sus motos, amparados por la complicidad del gobierno, asesinan impunemente a los manifestantes que ejercen su derecho constitucional a manifestarse pacíficamente.
Viene a cuento de un parlamento convertido en un coso taurino en el que se lidia a la oposición, se le clavan banderillas, se golpea a los diputados que protestan, o los expulsan arbitrariamente, como hicieron con María Corina Machado, y se dictan medidas ajustadas a las necesidades represivas de la oligarquía socialista que gobierna.
Si Maduro necesita eliminar las manifestaciones de los estudiantes o encerrar a los alcaldes que protestan, o a los líderes a los que teme, como a Leopoldo López, solicita las normas, hechas a la medida por tribunales o por parlamentarios obsecuentes, y da la orden a los cuerpos represivos para que actúen.
Viene a cuento de unos tribunales que sentencian con arreglo a la voluntad del Poder Ejecutivo, porque la ley ha dejado de ser una norma neutral para convertirse en un instrumento al servicio de la camarilla gobernante, empeñada en arrastrar por la fuerza a los venezolanos hacia “el mar de la felicidad” cubano.
Un país, Cuba, donde, como en cualquier dictadura totalitaria, sencillamente no creen en las virtudes de la separación de poderes y repiten, con Marx y con Lenin, que ésa es una zarandaja de las sociedades capitalistas para mantener los privilegios de la clase dominante.
Esta falsificación de las ideas republicanas –las de Bolívar y Martí, las de Juárez— van gestando una nueva facultad propia de este tipo de Estado: desarrollan el monopolio de la intimidación. Gobiernan mediante el miedo. Ese es el elemento que uniforma a la sociedad y la convierte en un coro amaestrado.
Como quienes mandan hacen las leyes y juzgan e imponen los castigos, acaban por generar un terror insuperable entre los ciudadanos e inducen en ellos una actitud de sumisa obediencia que suelen transmitirles a los hijos “para que no se metan en problemas”.  
La víctima termina por colaborador con su verdugo. Ése exactamente es el objetivo. Una vez que las tuercas han sido convenientemente apretadas y la jaula perfeccionada, el común de la gente, con la excepción de un puñado de rebeldes, aplaude y baja la cabeza.
En ese punto ya no existen vestigios de la separación de poderes. 
Tomado de: El blog de Montaner, sábado 3 de Mayo de 2014

Triste realidad! Articulo de Luis Vicente León - El Universal

Sí, tengo miedo
...y había siete familias destruidas por el dolor. Y es a ese dolor a lo que le tengo miedo. 

El 79% de la población evalúa negativamente la situación del país. Es obvio el porqué. El deterioro en la calidad de vida es dramático. Cuando preguntamos cuáles son los principales problemas del país, por primera vez en años la primera respuesta no es la inseguridad (que aparece en segunda posición), sino el desabastecimiento, escoltado por la inflación y el desempleo. Los problemas económicos se roban el "show". ¿Y cómo no, si la inflación llega a 59% para darnos el "privilegio" de ser el país con mayor inflación del mundo? ¿Cómo no, si debes visitar cuatro establecimientos para comprar la canasta alimentaria, donde faltará igual la leche, aceite, azúcar y harina? ¿Cómo no, si es difícil comprar papel toilette? ¿Cómo no, si las empresas ya no planean nuevos lanzamientos sino cronogramas de cierre de plantas? ¿Cómo no, si para comprar cemento o cabillas hay que recurrir al mercado negro? 

Pero, como otras veces, no coincido con la jerarquización que da la mayoría a los problemas del país. Si bien la economía es un problema central, creo que es más fácil avanzar ahí que en la solución de la inseguridad y es ésta la que me quita el sueño. La inseguridad está desbordada, llegando a niveles emocionalmente insoportables. Es un horror, pero nuestra división más perversa no es política sino esa que se refleja en el hecho de que un joven de un barrio pobre tiene una esperanza de vida casi una década menor que la de uno de urbanización. Es entre quienes se han acostumbrado durante años a que les cobren peaje para subir a su casa, los aterroricen los azotes de barrio o les maten los hijos en su entorno y los más novatos, que hemos visto instalarse más recientemente la inseguridad en nuestras vidas. Hoy estamos, sin embargo, frente a la socialización de la violencia y no de las soluciones. Es posible que en breve el gap de esperanza de vida entre barrio y urbanización se cierre, pero igualando hacia abajo.

Ahora vivimos en carne propia lo que otros vivieron siempre, cuando te roban, te secuestran, se meten en tu casa o te asesinan o ves con estupor la instalación del sicariato. 

Pero hay una sociedad para quien la muerte violenta es aún inaceptable. Es esa mamá que no se recupera del asesinato de su hijo y se echa a morir con él. Es esa pareja que, después del secuestro, siente que los malandros están asechándolos en su propio baño y prefieren reventarse de ganas; y mañana no se quieren parar de la cama, ni abrir la puerta ni la ventana ni salir a esa jungla espantosa donde sienten náuseas ante el peligro de vivir aquí.

Y entonces, los novatos, con menos experiencia, colapsan y no hay lugar donde vayas ni conversación que no termine discutiendo la necesidad de emigrar.

El clímax personal lo viví anoche cuando mi esposa lloró de la nada y me dijo con ese sentimiento reservado a las ocasiones más dramáticas de la vida: "nos estamos quedando solos", y estaba implícito el reclamo de que es por mí, porque no me da la gana de irme. Hay un éxodo en nuestro entorno, donde todos parecen dividirse entre quienes se fueron, quienes se van... y quienes deberían irse.

Traté de calmarla, pero sonaba hipócrita, porque yo también tengo miedo. Se me quedó clavado en esa funeraria, hace apenas un mes, cuando quería abrazar a la familia de Gustavo, asesinado en el Ávila montando bici y alrededor de él se velaban 6 personas más, también asesinadas en diferentes circunstancias... y había siete familias destruidas por el dolor. Y es a ese dolor a lo que le tengo miedo. Pero también es la gasolina que me impulsa a trabajar para que mis hijos, apenas ayer comulgando por primera vez, puedan vivir donde quieran y sin embargo, quieran (y merezca la pena) vivir aquí.

@luisvicenteleon
Tomado de El Universal, domingo 4 de Mayo de 2014