jueves, 15 de noviembre de 2012

EL PAIS DEL CAOS


¿Cómo no iba a ganar Chávez si su modelo del caos es, a otras escalas, lo más parecido a muchos?

El año pasado en la zona residencial de Chuao, sin mediar ningún tipo de solicitud o permiso ante las instancias municipales correspondientes, una casa fue remodelada. Incumpliendo las órdenes de paralización de obra, fue atiborrada de mercancía navideña, e infringiendo todas las ordenanzas, abrió sus puertas para la venta. La municipalidad actuó y clausuró legalmente el establecimiento. Ante el cierre, recibí de inmediato un correo de otro comerciante del municipio que me reclamaba la actuación municipal como contraria a la libre empresa y señalaba que los pobres inversionistas se habían quedado con su mercancía "congelada" y no obtendrían las ganancias que tenían previstas.

Le contesté que la libertad de empresa no podía anteponerse a cualquier otro interés colectivo protegido por la ley. Que la actividad comercial está reglada y que debe ejercerse en las áreas habilitadas para ello y no donde a cada quien se le ocurra que puede abrir un negocio. Que, además, tal como él lo hacía en su comercio, debía obtenerse una licencia y pagar los impuestos respectivos. Que permitir el comercio en zonas residenciales y sin patente es altamente injusto con aquellos comerciantes que cumplen con todas sus obligaciones y asumen costos más altos por el ejercicio de su actividad comercial. No recibí respuesta del reclamante.

Este año, la misma tienda ilegal ya abrió sus puertas, luego de acudir al pervertido y corrupto sistema judicial venezolano, que subasta al mejor postor medidas cautelares de amparo, que violan los usos residenciales y las necesarias autorizaciones municipales para el ejercicio de actividades comerciales.

Este es sólo uno de cientos de ejemplos de cómo muchos venezolanos miramos siempre la paja en el ojo ajeno, pero cuando se trata de mirarnos a nosotros mismos, de limitar nuestros intereses a los intereses generales, somos capaces de cualquier triquiñuela y vagabundería para saltarnos las leyes y actuar al mejor estilo revolucionario: "si yo violo la ley, no importa".

La anarquía es la regla de oro con la que hasta los humoristas describen entre risas el triste drama de toda una sociedad en la que el más vivo siempre hace de las suyas. El conductor más avispado es que el circula por el hombrillo, ese al que hay que ponerle conos y funcionarios para que respete, y aún así, si son detenidos para multarlos le gritan al funcionario "es que tú no sabes quién soy yo". Son los mismos que se horrorizan cuando ven una cadena en la cual el Presidente comete cualquier abuso, pero en su accionar diario, en sus pequeños mundos, emulan con exactitud las mismas actitudes. Es el comerciante ilegal que se "salió con la suya" comprando a un juez para establecerse en contra de la ley y se burla con descaro de la organización vecinal y de las autoridades, pues su dinero compró una sentencia para lo ilegal.

Es quien exige todo pero nada da. Es el que exige una ciudad limpia, pero le dice a su hijo que lance la botella a la calle porque no quiere tener basura en el carro. Es aquel que se queja de los ruidos molestos del vecino, pero si su hija cumple quince años prende la fiesta hasta las cinco de la mañana porque los ruidos ajenos sí perturban, pero los propios no.

Es aquel que se consigue un pana que le firme un reposo para cobrar sin trabajar y va, de reposo en reposo, burlándose de su empleador, que se encuentra atado ante las inoperantes inspectorías del Trabajo que, politizadas, avalan la vagabundería.

Es el que se estaciona sobre la acera y cuando es multado agarra el Twitter y escribe "usa a tu policía para atrapar ladrones y no multar a ciudadanos decentes". Es el que soborna a los conductores del camión de la basura para que se lleven la vieja poceta que sacaron de su baño sin importar que se dañe el sistema de compactación o, peor aún, la sacan a cualquier vía pública o la lanzan a alguna quebrada (guilladitos de noche) para que nadie los vea. Son los mismos que luego dicen "cómo es posible que se desbordara la quebrada, qué falta de gobierno".

Es aquel que las rayas sobre el pavimento para señalizar dónde no deben cruzar no bastan y hay que ponerle palitos separadores (que también se lleva por delante) y hasta obstáculos de cemento para que respeten. Es aquel que acelera en el "pare".

Es el caos apoderado de todos y de todo. ¿Cómo no iba a ganar Chávez si su modelo del caos a la máxima expresión es, a otras escalas, lo más parecido a muchos? Razón tenía Uslar Pietri: el buen ciudadano, en Venezuela, es un p...

Nos falta mucha ciudadanía, cambiar cada uno de nosotros desde lo más simple, para luego soñar con cambiar al país y dejar de vivir en una selva donde se impone la cultura del más fuerte y el más vivo.

gblyde@gmail.com / @GerardoBlyde
EL UNIVERSAL 09/11/2012



NO BASTA VOTAR!!



Por Vladimiro Mujica, 15/11/2012
En Venezuela ya no queda ningún lugar seguro para esconderse de la arremetida autoritaria.
Las canciones de Alí Primera se escuchan como una letanía interminable en las congregaciones del chavismo. En esto, como en muchas cosas, la usurpación selectiva de un legado colectivo de los venezolanos ­el extremo es la apropiación indebida de la figura, imagen e inclusive los restos de Simón Bolívar­ pretende hacer ver la gesta chavista como una especie de continuidad histórica profetizada y anticipada. Yo crecí escuchando y cantando muchas de las canciones de Alí Primera, y en una de esas jugarretas de la memoria heme aquí recordando una de sus primeras canciones, “No basta rezar”, presentada por primera vez en 1976 en el Festival de la Canción de Protesta organizado por la ULA, al tiempo que leo la información sobre la intervención de Antonio Ledezma en el evento “Protesta y Vota”. De ahí el salto a reemplazar “Rezar” por “Votar” para el título de esta columna tomó sólo un instante más.

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Pero como suele ocurrir con las analogías, las conexiones no se limitan al ámbito de las palabras. La letra de Alí es una invitación poderosa a la acción para alcanzar la paz en contraposición a la actitud pasiva de quienes solamente se encomiendan a la plegaria. La comparación con la situación dilemática de los venezolanos en relación a la salvación de la democracia por el solo acto de votar no puede ser más apropiada. Votar, se nos dice, es indispensable. Y tienen razón quienes insisten; pero no será suficiente.

Se dice con sencillez y suena contundente, pero en realidad cómo ir más allá del voto no tiene respuestas simples porque todas las que son realistas implican un tipo de conciencia y participación ciudadana que es difícil de armonizar con una tradición de pensar en el voto como un derecho garantizado por las instituciones y el marco jurídico y constitucional de la nación. Todo lo último está en entredicho en Venezuela porque las instituciones han sido literalmente tomadas a través de varias operaciones de asalto, legalizadas por la mayoría oficialista en la AN y el TSJ. A ello hay que unirle el hecho de que el chavismo cuenta con una combinación poderosa de una base popular donde asentarse combinada con mecanismos de intimidación y compra de voluntades que le permiten abultar su apoyo hasta construir un engendro de mayoría. Una imposición brutal pero muy elaborada sobre la sociedad venezolana, que ha prostituido y envilecido la acción política del chavismo pero que por ahora le ha garantizado la continuidad en el poder.

Pareciera ineludible en este escenario repensar algunos elementos y premisas fundamentales de la estrategia opositora. En primer lugar, el asunto de cómo combinar la indispensable participación electoral con la protesta social y la desobediencia ciudadana contra la ilegalidad y las violaciones a la Constitución. Ello debe incluir, sin duda, la lucha por los derechos políticos y la transparencia electoral pero debemos ir mucho más allá.

Cada protesta de grupos y sectores de la sociedad debe ser vista como un problema de todos que exige que todos nos movilicemos. Sean las protestas de los transportistas por la inseguridad, la de los universitarios por la asfixia presupuestaria o la de los obreros en Guayana, es necesario construir un discurso y acción común que asocie a los dueños absolutos del poder con los males del país. Protesta y participación electoral tienen que aprender a ir de la mano y esto le plantea al liderazgo opositor retos nuevos y formidables.

En primer lugar hay que ampliar los alcances de la acción de la MUD. Esta es esencialmente una organización de partidos políticos que juega un papel central como escenario de comunicación y dirección política, pero es irreal pensar que las tareas de organización y participación ciudadana que los tiempos exigen se puedan articular sin el concurso de la sociedad civil. Por otro lado, para el ciudadano que le exige respuestas a la dirigencia opositora por la derrota del 7-O y que juega a veces un juego suicida de recriminaciones y frustración que le puede llevar al extremo de entregarle todo el país al chavismo en las próximas elecciones de gobernadores, lo que está ocurriendo debe llevarle a reflexionar también sobre sus propias premisas y expectativas.

Si alguna realidad se está imponiendo cada vez más sobre los venezolanos, es que en Venezuela ya no queda ningún lugar seguro para esconderse de la arremetida autoritaria de la revolución chavista. Eso significa que a la pregunta: ¿qué hago yo como individuo?, se debe examinar la respuesta: Deje de pensar como si se tratara de un problema personal. Es indudable que el despropósito del desgobierno chavista nos afecta como individuos, pero la raíz del problema es social y política. Escoja su organización favorita, partidista o de la sociedad civil, y participe en la lucha colectiva contra el autoritarismo, porque la naturaleza de esta lucha es tal que excede con mucho las posibilidades de las organizaciones políticas tradicionales. En el camino, esto tendrá un efecto inesperado adicional: el retorno de la ética a la política y la imposibilidad de imponerle planes pequeños a un país que tiene enormes expectativas. La vigilancia de los ciudadanos es la mejor garantía de que las decisiones de los partidos se van a ajustar al bien común. Por otro lado, los ciudadanos se verán liberados de ser tratados como niños por quienes piensan que la verdad no se puede discutir porque desestimula a la gente a votar.

En estos tiempos transcendentales es fundamental que la verdad, compleja y dura, aflore y sea discutida. Tan inaceptable como el chantaje de que no se discuta mucho para que la gente vote es la expectativa infundada del ciudadano de que se le garantice democracia solamente por ir a sufragar. Parafraseando a Alí: Cuando el pueblo se levante y que todo haga cambiar, ustedes dirán conmigo no bastaba con votar.

Vladimiro Mujica es miembro de Compromiso Ciudadano

miércoles, 14 de noviembre de 2012

LA COMUNA VA A FRACASAR PERO GARANTIZA EL CONTROL CIUDADANO



Cuando Gerardo Blyde se lanzó como pre-candidato a la Alcaldía de Baruta, se miraba con reservas sus aspiraciones. Abogado Constitucionalista de fuste y probada densidad, en el año 2000 se convirtió en el aspirante a diputado más votado del país y muchos pensaban que corría el peligro de echar por la borda una prometedora carrera parlamentaria para enfrentarse con el mundo real y a veces agobiante del gobierno local, donde sus dotes naturales no parecían encajar. Ahora, casi al final de su mandato, no sólo ha demostrado que también sabe subir cerros, tapar huecos, embaular quebradas, recoger! la basura y lidiar con la dura tarea policial, sino que su bagaje jurídico y político lo convierten en el vocero del Poder Regional, amenazado por la resucitación de eso que han dado por llamar La Comuna.

-¿Está consciente la gente de que el denominado Poder Comunal es producto de las tesis marxistas-leninistas, inspiradas por la denominada Comuna de París de 1871 y luego aplicada por los regímenes del socialismo real en la URSS, China, Cuba o otros países?
-Pensar que el ciudadano común está consciente de ese antecedente histórico es pedir demasiado. Pero hay que hablar de Mao Tse Tung creando comunas en una China empobrecida y azotada por una hambruna gigantesca, a los fines de hacerla supuestamente autárquica. O de los soviets de la extinta URSS. Es necesario recalcar, esos fracasos, inducidos por la marcada tendencia marxista, comunistoide, de la organización político territorial llamada Comuna.

-Pero el planteamiento es de vieja data y ha estado ahí como un objetivo fundamental. A la espera del momento propicio para imponerlo.
-Por eso prendimos las alarmas y lo venimos haciendo desde hace tiempo, cuando se pretendió reformar la Constitución para darle rango constitucional a las comunas. Ahí han estado los voceros, siempre alertando sobre el tema.

-El Poder Comunal, democráticamente concebido, es un modelo válido y en Venezuela hay experiencias en desarrollo, desde algunas alcaldías, que contrastan con el modelo chavista, cuyos fines se concretan en todo lo contrario de lo que predican.
-¿Qué permite la Constitución que se pueda transferir? Servicios para los cuales una comunidad organizada determine que tiene las capacidades para administrarlos y llevarlos a cabo. Nosotros tenemos campos deportivos que funcionan con gran eficiencia, otorgados a grupos o a juntas administradoras de vecinos, que son los principales dolientes. Entonces, con la asesoría constante de la Alcaldía esos vecinos han logrado que sus instalaciones deportivas se mantengan y sean manejadas racionalmente. Esto a diferencia de aquel que luego de echarlas a perder espera que venga la Alcaldía a repararlas. Entonces creas una corresponsabilidad del ciudadano con el órgano local de Administración Pública mucho más eficiente.

-Pero eso es co-gobierno a un cierto nivel.
-Eso no es La Comuna. Estamos, en realidad, ante un disfraz con el nombre de Poder Popular porque por detrás está el poder del Estado, (capitalismo de Estado), hegemónico, que pretende controlar la libertad del ciudadano colectivizándola. Nosotros trabajamos con los consejos comunales y cuando muchos vecinos se negaron a crearlos hicimos un trabajo para que esos espacios de participación ciudadana, que no eran inconstitucionales, se utilizaran como una asociación de vecinos o un grupo de interés cultural, ecológico o deportivo y así lograr mayores beneficios.

-Y sin embargo...
-Los consejos comunales fueron politizados y les arrebataron a las alcaldías la capacidad de darle su existencia jurídica, que era lo lógico, en las primeras leyes de consejos comunales. Esa ley fue reformada cuando no teníamos diputados en la Asamblea Nacional (2005-2010) y así se le quitó a las alcaldías esas facultades, que pasaron a manos del gobierno nacional para centralizar y controlar.

-¿En qué se diferencia y cómo se articulan las figuras de los consejos comunales y las comunas?
-Los consejos comunales son organizaciones sociales para buscar un interés afín entre los vecinos de un sector. En cambio las comunas son entidades políticas territoriales, con capacidad de legislar y en cuyo territorio la legislación municipal o regional no tiene vigencia. También tienen la potestad de administrar y de utilizar, de manera concurrente, las mismas competencias que la Constitución le da a las municipalidades en un Estado paralelo.

-Son poderes legislativo y ejecutivo a la vez.
-A la vez, pero que, además, no son electos de manera directa, secreta y universal, sino en asambleas y de forma discriminatoria porque es el Ministerio del Poder Popular para las Comunas el que determina qué consejos comunales votan en esa asamblea para elegir el parlamento comunal. Este, a su vez, vota por quienes ejercerán funciones ejecutivas en La Comuna. Se trata de elecciones en segundo y tercer grado. Tampoco son mandatos personales sino colectivos. Y, lo más importante, no está contemplado dentro de nuestro ordenamiento jurídico territorial.

-¿No trascienden los objetivos propios de una experiencia de co-gobierno?
-Los consejos comunales no tienen como fin la imposición del socialismo. En la ley que dispone la creación de las comunas, por el contrario, es ese uno de sus objetivos, el comunismo. Son discriminatorias en la participación ciudadana.

-¿Pueden participar en el proceso todos los consejos comunales?
-Sólo aquellos inscritos en la idea del Socialismo del Siglo XXI.

-Es decir, la clase media quedaría por fuera.
-Y también muchos sectores populares donde los consejos comunales, no dominados por el chavismo, han trabajado a favor de sus comunidades.

-¿Cómo quedan los órganos del Poder Regional?
-Puedan quedar vaciados de competencias y de recursos. Según la ley, las comunas pueden trabajar en materia de seguridad, de salud, de administración de servicios y todo lo que significa competencias municipales. Incluso, la recolección de basura. Imagínate el desastre al que nos podría llevar en una ciudad caótica donde, a pesar de todo, hay municipios como Baruta donde se ha logrado un éxito completo en esa materia. Nos veríamos obligados a transferirlo a las comunas obligados por una ley anticonstitucional. Lo mismo pasaría con los recursos, que no nos da el gobierno, sino que recaudamos. Y si eso es así le traspasaríamos también la policía y la educación.

-Los funcionarios de las comunas, ¿serían burócratas a dedicación exclusiva o se dedicarían a sus labores en los ratos libres?
-La ley no lo determina. pero sí establece que los parlamentarios son ad-honorem. Al menos en teoría, porque podrían cobrar viáticos.

-¿Habría, digamos, por ejemplo, un Palacio Comunal desde donde despachen y legislen? ¿Se crearía una burocracia a su alrededor?
-La ley no establece dónde se reúnen, ni dónde despachan.

-¿Cómo se determina la jurisdicción de esas comunas?
-No existe una limitante. Pueden abarcar parte de un municipio. Todo el municipio. O meterse en otro. La limitante la pone La Comuna y lo que le diga el Ministerio.

-¿Es eso posible, viable?
-Va directo a un fracaso, pero con todo y eso se puede llevar en los cachos toda la descentralización. Un proyecto cuya cristalización les costó tanto a los venezolanos, hasta las elecciones de gobernadores y alcaldes en 1989. Lamentablemente luego ese proceso no se profundizó porque se congeló en la reforma constitucional que derivó en la Constituyente. La descentralización no sólo son elecciones, sino la administración propia de recursos y darle a la gente el poder de opinar sobre el destino de los recursos. Pero este proceso de colectivización y centralización, sin control, cuyo pretexto es darle poder al ciudadano, está condenado al fracaso porque solo se busca el control del poder central, (lo único que queda), del ciudadano.

-Así como anticipas ese fracaso, ellos también deben haberlo previsto.
-Cuando se ideologiza la estructura del Estado (y lo decía el Presidente) lo importante no es el candidato que gane una gobernación para hacer obra, sino la ideología que mueve su política. Ahí está la causa del fracaso en las políticas públicas. Pero no les importa porque se sienten triunfadores al tener el control de ciudadano y del Estado. Y al Presidente Chávez le interesa más el control que el éxito de las políticas públicas. Como le pasa a cualquier marxista.

Entrevista realizada al Alcalde Gerardo Blyde por Roberto Giusti | El Universal. 14/11/2012

lunes, 12 de noviembre de 2012

PERSEVERANCIA



DAVID UZCÁTEGUI | Concejal de Baruta 
Lunes 05 de noviembre de 2012
 
Las semanas posteriores a la contienda electoral presidencial se han visto marcadas por lo que algunos han denominado una “resaca” del ánimo. Quienes deseábamos con legitimidad un cambio degobierno y no lo conseguimos, hemos pasado por una serie de etapas propias de quienes han sufrido un revés. 

Sin ser expertos en psicología, hemos visto el lento transito de la negación a la aceptación en muchos de quienes nos rodean; y por supuesto, diversos matices en cada reacción.

Quienes asumimos la política como oficio, lo hacemos entre otras cosas sabiendo que no nos metemos en un jardín de rosas. Es tan difícil administrar la victoria como la derrota, aunque esta por lógica nos parezca peor. Pero también es cierto que la permanencia y continuidad en este ámbito de la acción pública tiene mucho que ver con aquel lugar común –pero demoledoramente cierto- de saber transformar las adversidades en oportunidades.

Y partiendo del incontrovertible hecho de que todos los ciudadanos somos actores políticos, vamos a asumir estas reflexiones de hoy como una tarea para cada uno de quienes lean estas líneas. No solamente para quienes detentamos un cargo de elección popular o ejercemos la militancia en el marco de una organización política.

Esa tarea es la perseverancia. Semanas atrás hablábamos de la epopeya de Nelson Mandela y de su prisión de 27 años. También de su actitud tenaz ante la reiterada adversidad y de su intuición privilegiada para no pisar los peines de los odios o la venganza.

Dijo una vez el líder venezolano Leonardo Ruiz Pineda: "Los movimientos políticos de histórica presencia y de honda misión, no están programados contra reloj, ni sometidos a rígidos itinerarios de etapa." Desde nuestra condición humana debemos asumir que nuestros sueños, nuestras metas, nuestras visiones, dependen de nuestra voluntad y trabajo; pero también de factores externos e imponderables que pueden postergarlas. Es quizá una de las lecciones más difíciles de asimilar para cualquier persona; pero también e irónicamente, de su aceptación depende la posibilidad de seguir adelante.

Quienes han logrado abrir caminos en el ejercicio público del poder para bien de sus pueblos, han sido hombres y mujeres perseverantes. Sabemos que no es fácil pero justamente por ello suscitan admiración y logran hacer trascendentes sus hechos. Estamos en una encrucijada en la cual podemos dejarnos ganar por el inmediatismo de tirar la toalla o aspirar más allá, hacernos de esa inimaginable reserva de fuerza que siempre está con nosotros y aceptar que, si bien las cosas no salieron como lo deseábamos, tenemos frente a nosotros nuevas oportunidades de intentarlo.

Hay cuestionamientos y críticas al proceso que acabamos de vivir y es válido que existan, que se expresen, que discutamos y lleguemos a acuerdos. Sin duda ello nos ayudara a hacerlo cada vez mejor y nos acercara a la meta. Pero también es necesario que todos estos planteamientos partan del respeto y no de la descalificación, de la madurez y no de resabios pueriles. Es inaceptable que quienes compartimos el mismo deseo de país tracemos cercados entre nosotros mismos.

La exhortación es pues, a perseverar. La travesía es incierta, hacer predicciones es irresponsable; pero si la iniciamos, tenemos posibilidades de materializar nuestra visión de vida. Si nos quedamos atrapados en el revés, si hay una certeza: no veremos nunca el cambio legítimamente deseado. Yo voy a insistir, a seguir adelante. Te invito a hacer lo mismo.

*Candidato a Alcalde de Baruta por la Unidad
                                                             *Twitter: DavidUzcategui

domingo, 23 de septiembre de 2012

NADIE HABLA DE LA PRESENTACIÓN DE LA MISIÓN VIVIENDA EN LA BIENAL

ARQUITECTURA EN VENEZUELA
FORO DE LA CIUDAD

El arquitecto Jimmy Alcock se refirió a la polémica Bienal de Venecia. Está en desacuerdo con el premio a la Torre de David; sin embargo, considera que hay que prestar atención a algo más delicado: la presentación de la Misión Vivienda en el encuentro.

23/09/2012
AUTOR. Diajanida Hernández

Cuando Jimmy Alcock recibió una llamada de Europa para contarle que Torre David: gran horizonte obtuvo el León de Oro al mejor proyecto en la Bienal de Arquitectura de Venecia no lo podía creer. Hoy aún no lo cree.


La historia del premio es conocida. Alfredo Brillembourg y Hubert Klumpner, del Urban Think Tank, presentaron en la Bienal un libro de 450 páginas que narra lo sucedido con la Torre de David: un rascacielos que se proyectó para ser un centro financiero y se quedó a medio construir fue invadido y devino en un barrio vertical donde viven 852 familias -alrededor de 3.000 personas-.

Brillembourg y Klumpner mostraron fotografías y entrevistas a la gente que habita en el lugar y el jurado de la Bienal de Venecia le otorgó el León de Oro al mejor proyecto representante del tema de Common Ground al Urban-Think Thank: "Y a los habitantes caraqueños que han creado una nueva comunidad y una casa a partir de un edificio abandonado e inconcluso". Además, elogiaron a los arquitectos: "Por haber reconocido la potencia de este proyecto de transformación: una comunidad espontánea que crea su hogar y una nueva identidad al ocupar la Torre David, y que lo hizo con talento y determinación. Esta iniciativa se puede entender como un modelo inspirador que reconoce la fuerza de las asociaciones informales".

-La polémica con el libro del Urban Think Tank comenzó desde que se supo que el colectivo estaría presente en la Bienal. Usted fue uno de los primeros que manifestó su desacuerdo e hizo público un correo crítico que le había enviado a Alfredo Brillembourg.

-Sabía de la participación de ellos, había visto el catálogo, pero no pensé que podría ser premiado. Quien preside la Bienal de Venecia es un arquitecto muy importante mundialmente (David Chipperfield), conozco su obra; el jurado también era gente de prestigio (Wiel Arets, Kristin Feireiss, Robert A.M. Stern, Benedetta Tagliabue y Alan Yentob). Cuando me enteré de lo del premio no lo podía creer. Que personas de esa categoría hayan premiado una cosa que para mí es la "antiarquitectura". Todavía no lo puedo creer.

Torre David: gran horizonte es una forma muy cínica de presentar y usar la pobreza. Fíjate lo que dice el cineasta Thaelman Urgelles, quien escribió un artículo y me lo envió: "El premio ¿es acaso un sarcasmo, una crítica del espanto a través de la ironía? Pues no, el premio se confiere con toda la sinceridad del curador y los jurados europeos, quienes nos miran a los latinoamericanos como especímenes de su particular espeleología social o, peor dicho, no pierden la oportunidad de alimentar su arrogancia al celebrar nuestra miseria y descomposición, elevándola a la categoría de arte". Urgelles habla de la visión que Europa tiene de nosotros, sí, eso puede ser, pero para mí ese argumento no es suficiente.

-¿Qué lectura hace usted del premio?

-El León de Oro es uno de los galardones más importantes que otorgan las Bienal es en el mundo, es algo así como los premios que entregan festivales de cine de la categoría de Cannes y Venecia. Para mí, la Bienal perdió prestigio al reconocer la Torre de David. La arquitectura no es un happening; con la arquitectura no se juega, porque involucra al ser humano. En ese edificio hay 3.000 personas que viven en condiciones delicadas.

El primer premio se lo dieron a un grupo japonés (Naoya Hatakeyama, Kumiko Inui, Sou Fujimoto y Akihisa Hirata) que presentó un proyecto para resolver la emergencia del desastre provocado por el tsunami, que sí tenía un valor y que combina soluciones que Venezuela podría haber mostrado si se hubiera trabajado en el deslave y en las emergencias que hemos vivido. Se trata de proponer soluciones arquitectónicas, poner nuestros proyectos, nuestras ideas, para ayudar. El verdadero reconocimiento es para el grupo japonés.

-Con el premio de la Bienal de Venecia al Urban Think Tank han salido a relucir otras cuestiones. Se han señalado faltas éticas de Brillembourg y sus socios. Por ejemplo, se ha dicho que utilizaron el trabajo de documentación de otros para hacer Torre David; está circulando por las redes sociales un texto de Matías y Mateo Pintó en el que denuncian el apropiamiento del proyecto del Gimnasio Vertical de Chacao por del Urban Think Tank.

-Este no es el primer caso de plagio de ellos. Está el del Gimnasio Vertical de Chacao, que tiene tiempo. Alfredo Brillembourg lo que busca es figurar, y es muy hábil. Eso es parte de su juego. Ellos (el Urban-Think Tank) no tienen imaginación.

-¿Qué conclusiones se pueden sacar de esta polémica?

-A mí me preocupa un punto en especial: la presentación de Venezuela en la Bienal. Nuestro país expuso la Misión Vivienda. Personas como yo desviamos la crítica hacia Torre David y no le pusimos el ojo a lo que nos estaba representando como país, a los venezolanos, a los arquitectos. Se presentó como el gran evento arquitectónico a la Misión Vivienda. Nadie habla de eso y para mí es más importante. Había que atacar el León de Oro a la Torre de David, pero ahora hay que concentrarse en esa presentación de Venezuela en la Bienal.

Otra cosa es el tema del pabellón. Venezuela tiene un pabellón en Venecia muy importante, considerado una joya, que hizo Carlo Scarpa, uno de los arquitectos italianos más respetados. Ese pabellón lo destartalaron para hacer unos murales para esta exposición. Desmantelaron el pabellón para enseñar la Misión Vivienda. Esa misión no es un proyecto. No tiene planificación. No respeta las zonas de uso, las ordenanzas; construyen sin servicios, sin estacionamiento. No hay ningún concepto arquitectónico ni urbanístico. Eso no pasa por ingeniería municipal, nadie los vigila, no sabemos si reúnen todas las condiciones antisísmicas. Son construcciones a toda velocidad que responden a razones políticas.

INDIGNACIÓN COMPARTIDA

Las reacciones de los arquitectos venezolanos al premio otorgado a la Torre de David circulan por la Web.

"Tengo entendido que tú (Alfredo Brillembourg) eres uno de los promotores de esta exposición. Lamento que estés involucrado en el descrédito de la arquitectura venezolana y el destrozo de esta gran obra (...) Malos augurios para tu 'Think tank'. Lamento que hayas tomado otro rumbo en tu profesión, por tus deseos de figuración".
Jimmy Alcock

"El premio no importa para nada. Ese León no es de oro, representa un insulto ante la realidad del país y un proceder miserable. Será defendido por los organizadores con argumentos que preferimos no discutir en profundidad, pues forman parte de la banal y distante mirada que avala un discurso mediocre".
Matías y Mateo Pintó

"Con todo y el pabellón de Carlo Scarpa ahora somos conocidos sólo por esa torre donde parecen congregarse, como en la Torre de Babel, nuestros vicios y confusiones, divisiones e incongruencias, incluida nuestra capacidad de sobrevivir en medio de la riqueza".
Federico Vegas

Tomado de www.cav.org.ve del 23 de Septiembre de 2012